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Eritrea Política | Derechos Humanos | Sociedad Eritrea exige un impuesto revolucionario a su diáspora
El Ministerio de Información en la capital de Eritrea, Asmara, envía regularmente y con orgullo mensajes acerca de los eritreos en Europa y América del Norte que participan en grandes manifestaciones en apoyo del régimen. Pero la mayoría de estos manifestantes habían huido de la represión y violaciones de los derechos humanos cometidos por el mismo régimen.
Manifestaciones de protesta en Noruega En una gran manifestación en Oslo entre los inmigrantes eritreos contra los abusos de derechos humanos en Eritrea, el lema principal decía: "Gracias Noruega, UE, EEUU y Unión Africana por imponer sanciones contra el régimen terrorista en Eritrea". Los manifestantes afirmaron que las autoridades de Eritrea les "chantajeaba" y los "vigilaba" en Noruega. Los eritreos en el extranjero se ven forzados a pagar un 2 por ciento de sus ingresos como impuesto para el régimen. "Miles de agentes de Eritrea" espían a la diáspora en el extranjero, intimidándoles para que paguen el impuesto. Si el impuesto no se paga, a los eritreos se les niega trabajo, herencia o entrada en Eritrea y los miembros de su familia en Eritrea son multados y acosados por las autoridades, denunciaron los organizadores de la marcha de protesta. Kidane Mahari, uno de los pocos entre los 3.400 eritreos que viven en Noruega que se atreve a presentarse con su verdadero nombre, dijo en declaraciones a la radiotelevisión estatal noruega 'NRK' que se había negado a pagar este impuesto ilegal al régimen de Eritrea. "Pero esto significa que no puedo viajar a Eritrea ni visitar a mi familia, no puedo heredar de mis padres y no puedo invertir en el país", dijo a 'NRK'. Las autoridades de Eritrea confirman la existencia de un impuesto del 2 por ciento, pero afirman que es voluntario. Los emigrantes eritreos que no pagan el "impuesto" todavía pueden viajar al país, pero no pueden, sin embargo, hacer negocios o heredar, confirma un portavoz de la embajada. Miedo en Suecia La protesta de Oslo, en la que cientos de inmigrantes eritreos se atrevieron a participar, sin embargo, es todavía un evento que suele ocurrir en raras ocasiones. En la vecina Suecia, donde el gobierno de Estocolmo ha adoptado una firme posición sobre Eritrea después de la detención en 2001 del periodista sueco-eritreo Dawit Isaac, la mayor parte de la numerosa diáspora eritrea todavía vive con el temor de los agentes eritreos. Esayas Isak, hermano menor del periodista Dawit y residente en Gotemburgo, la segunda ciudad de Suecia, se siente frustrado sobre esta cultura del miedo. Hay alrededor de 3.000 eritreos en Gotemburgo, pero sólo 25-30 de ellos se presentaron a una protesta organizada recientemente en apoyo de su hermano. "La mayor parte de los 3.000 conocen el caso de Dawit pero no le dan su apoyo", dice Isak. Él sabe que la razón es más "el miedo a una represalia contra su familia o negocio al regresar a Eritrea". Y añade que "muchos eritreos que solía hablarme ante me evitan ahora que estoy involucrado en el activismo". El poder de los agentes del Estado eritreo aún no parece haber disminuido en la ciudad sueca. Por staff writer © afrol News - Reciba alertas de noticias de Eritrea - Reciba alertas de noticias de Política - Reciba alertas de noticias de Derechos Humanos - Reciba alertas de noticias de Sociedad |
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